Ruth «Para mí fue importante el apoyo emocional»

De la extremadamente tímida mamá, que un día llegó a la Fundación Javier Arrieta, ya no queda nada. Atrás quedó la mujer que se ruborizaba, que no miraba de frente y que sólo tenía estudios básicos.

Hoy, Ruth es expresiva y relata con seguridad cada detalle de su historia de superación que actualmente la tiene cursando Trabajo Social, en una Universidad de la Región de Valparaíso.

Y en este cambio, nuestra Organización hizo un aporte significativo que le permitió dar el primer paso, “Cuando llegué a la Fundación, no podía decir una sola frase”, comenta Ruth.

Esa timidez y principalmente, baja autoestima, era producto de una situación más común de lo que quisiéramos; los malos tratos, por parte de la sociedad, eran parte de su vida, “vivía en una toma, entre ratones y cuando pedía ayuda, me cerraban la puerta… en el colegio de mis hijas y en el consultorio, donde esperaba mayor acogida, recibí sólo humillaciones; entre lágrimas pedí a los médicos que atendieran a mi hija enferma, pero sin éxito. Eso me hizo pensar, no quiero una vida así”, recuerda Ruth.

En este contexto, una Trabajadora Social le habló de la Fundación. Luchando contra su timidez, se acercó a la Fundación y desde el primer momento notó la diferencia, “conmigo fueron acogedores; se nota que el trabajo que hacen es comprometido; el personal es de verdad; sentí que me escucharon”, puntualiza la joven madre. Dos de sus hijas fueron apadrinadas y ella, ya dentro de la Fundación, pudo postular al programa Beca Servicio, el que permite la entrega de un beneficio que ayuda a lograr el objetivo que cada persona o familia se proponga a cambio de horas de servicio comunitario.

“¿Y si termino mi enseñanza media?… le estoy exigiendo a mis hijas que estudien y yo no he terminado”, señala Ruth. Pero antes, la ya empoderada mamá, tenía que vencer varios obstáculos, “¿quién cuidaría a mis hijas?, no las puedo dejar al cuidado de cualquier persona, mi esposo trabaja todo el día. Me criticaron muchas personas que no entendían “¿Cómo vas a dejar solas a tus hijas y a tu marido?, eso no está bien”. Sin embargo, la Fundación y mi mamá me apoyaron en esta aventura, era la oportunidad de estudiar; ¿por qué no soñar? Así que, postulé a la Beca y recibí los materiales que me permitían estudiar y el apoyo económico para que mi hermana pudiera cuidar a mis hijas”, cuenta una emocionada Ruth.

“No solamente fue la ayuda económica, para mí fue importante el apoyo emocional: cambió mi personalidad, cambio mi vida, ahora estoy segura de lo que soy y de lo que valgo; me hicieron sentir importante y me convertí en un referente, soy mamá líder. En una reunión, me pidieron contar mi experiencia, parece que hablé bonito (sonríe) porque después otras mamás me decían “yo también quiero estudiar, seguir tu ejemplo”, concluye.

Con la meta cumplida de terminar la Enseñanza Media, a Ruth se le abrió el horizonte y empezó a soñar ahora con convertirse en una profesional. “La palabra Universidad nunca estuvo en mi vocabulario y ahora estoy a punto de iniciar mi segundo año de Trabajo Social” relata la joven mamá, la que se proyecta tendiendo una mano al más necesitado; no quiere que nadie más pase por lo que le tocó vivir a ella.

Esta es la historia de Ruth a la que faltó sólo dar el primer impulso para que sacara su potencial y hoy esté a las puertas de lograr su autosuficiencia… la mujer más bella es la que se esfuerza por desarrollar todo su potencial.

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